La Dra. Cristina Galván Casas ha recorrido un largo camino profesional en el que se ha arriesgado al diversificar su labor en varias vertientes pero poniendo siempre en todas ellas su corazón. Por una parte su recorrido oficial como médico adjunto del Hospital Universitario de Móstoles y profesora de la URJC, y por otro lado, el altruista, como pionera e impulsora del proyecto Dermalawi, que realiza campañas de asistencia dermatológica en Malawi. Tiene tantas cosas que enseñarnos que será necesario realizar varias entrevistas para poder llegar a conocer mínimamente todas sus facetas: su ingente trabajo en todo el mundo como dermatóloga asistencial, docente, investigadora, divulgadora y emprendedora de causas sociales. Por eso necesitábamos centrarnos en una de sus últimas hazañas, durante el confinamiento en la pandemia de la Covid-19, Cristina ha  co-liderado e impulsado como investigadora la creación del primer Consenso Nacional de Clasificación de Manifestaciones Cutáneas de la Covid-19[1].

Dra. Cristina Galván participando en el proyecto Dermalawi

Pero antes de profundizar en este artículo vamos a conocer cuales han sido los “motores interiores” de su trayectoria a través de sus propias palabras:

  • ¿Puedes describirnos brevemente tu trayectoria profesional a nivel académico, laboral e investigador?

Creo que me gusta conocer el porque de las cosas y las causas más remotas de los sucesos desde que tengo uso de razón. Con cuatro años se traduce en hacer un agujero en donde menos conviene para, armada con una lupa de plástico, enterarme de cómo almacenaban las hormigas lo que veía, sorprendida, que llevaban cargando. También desde muy pequeña esta curiosidad se ha centrado en el funcionamiento de nuestro organismo, lo que me llevó a ser médico. Y descubrir cómo nuestro órgano más externo nos va dando pistas de lo que sucede en el organismo y en el exterior, hizo que acabara siendo dermatóloga. A partir de ahí, los pacientes, la patología y la respuesta a ella, no pueden ser mayor fuente de inspiración para “perpetuar estos vicios”. Porque eres tú, te diré algo que siempre me ha dado vergüenza. Hay pocas cosas que me parezcan mas divertidas que estudiar. Creo que el que se aburre estudiando es porque se encuentra fuera de su campo de interés y debe cambiar, o porque no ha descubierto lo interesante que es estar delante de 7 libros (con internet esto ya es diferente) donde encontrar los distintos puntos de vista sobre una materia y jugar a dudar, a poner tu razón crítica sobre ellos. Como disfruto, me gusta enseñar, enseñar a aprender. Y soy una afortunada, porque la vida me ha permitido seguir mis impulsos. ¡Ya tienes todas las respuestas!. El problema, es que sin proponérmelo, siempre me estoy metiendo en un lío, o en ocho, o en veinte… ¡sarna con gusto!…

  • ¿De dónde sacas la fuerza pero también la tranquilidad y serenidad para afrontar todo tu desarrollo profesional?

La profesión puede ser un monstruo que se coma todo el tiempo y que ocupe todas las neuronas. Hay fenómenos de la naturaleza, pero yo soy NORMAL.  Intento tener claro quien soy, qué limitaciones tengo y qué mimos necesito. Desde los 14 años practico yoga y meditación, mi cuerpo (un pelín hiperactivo) necesita hacer deporte a diario, necesito cultivar mis afectos familiares y de amistad, no funciono bien sin el contacto cercano de la naturaleza. De forma que procuro cuidar todas estas facetas que sé que me hacen funcionar mejor. Más o menos tiempo, según me permita la vida, pero todas a diario. También tengo que decir que tengo suerte porque, teniendo una naturaleza muy activa, me sobran los dedos de una mano para contar las ocasiones en las que he sentido nerviosismo o estrés. Eso se puede trabajar, pero en mi caso el mérito es nulo. Viene de fábrica.

  • ¿Quién crees que ha marcado o influido más en tu trayectoria laboral y personal?

Mi padre influyó mucho de forma silente. Pasé los domingos de mi infancia en el jardín de los hospitales, donde él iba a pasar visita médica con su abrigo de fiesta. Me han quedado recuerdos de su trato con los pacientes, de lo que ahora sé qué es el diagnóstico diferencial ante casos complejos, con sus compañeros. Siento la influencia de algunos compañeros con los que es un placer analizar situaciones clínicas o de investigación, de los que creo escuchar el clikclak de sus neuronas en los silencios de la conversación. No quiero decir nombres, porque son reales y están cerca… y me influyó mucho mi profesor de Medicina Legal, especialidad que aborrezco, que se dedicó todo el curso a dar “masaje ensanchador de neuronas” a sus alumnos. Creo que me causó un beneficio impresionante para todas las facetas de la vida. ¡A pesar de ser el titular de Legal!

  • ¿Qué importancia crees que ha tenido en tu vida la colaboración y cooperación con personas e instituciones?

Vital. Lo mires por donde lo mires. Por un lado, he aprendido tantísimas cosas de quien, para el ciego, no tiene nada que dar… me considero tremendamente enriquecida desde el punto de vista vital y académico. Por otro, soy consciente de la fortuna que he recibido por nacer un poco más al norte que otros, o en un país y familia donde ha sido posible desarrollar mis inquietudes y no hay nada más satisfactorio que tener la posibilidad de mostrar el agradecimiento compartiendo mi tiempo y mi conocimiento con quien no ha sido tan afortunado. En tercer lugar, y egoístamente, en este mundo lleno de cosas que no me gustan y que no puedo solucionar, que se me brinde la oportunidad de hacer algo positivo, en el campo que más domino y mejor sé hacer, no tiene precio. Nunca me he sentido tan útil, ni creo que lo he sido, que en esta faceta de mi vida.

  • ¿Cuáles crees que son para ti los mayores hitos de tu vida, cuyos logros te llevaron al momento actual?

    Dra. Galván en su día a día

¡Qué pregunta más difícil! Salvo nacer y ser madre, creo que mi vida no tiene hitos, va rodando, se impulsa a cada momento, desde que me levanto a las 5’45h. para salir a correr, o me siento en silencio para meditar, o busco aparcamiento, o me levanto de la silla para intentar recibir con una sonrisa al próximo paciente,  o  me tiro en el suelo a jugar con mis nietos o mi perrita. Siempre he avanzado pasito a pasito.

  • ¿Qué te hace feliz a nivel personal y profesional?

Me hace feliz sentir paz, personal, interna, todos los días. Compartir ratos, risas y silencios con mi “gente” y comprobar cómo aceptan mis ausencias, porque estoy en Malawi o en la habitación de al lado. Esto es amor. A nivel profesional, me hace feliz hacer las cosas bien, disponer de los mejores recursos para ejercer mi trabajo, tener el tiempo que no tengo para buscar más allá de la simple receta y poder investigar, descubrir cuál es el problema del paciente, conseguir solucionarlo, y reconocer cuando no soy capaz. Me hace feliz asistir a las sesiones clínicas que me permiten aprender de mis compañeros y ser “médico” en el sentido amplio. Subir a Anatomía Patológica a que me enseñen lo que han encontrado en las biopsias, discutir con mis compañeros los diagnósticos y la manera de aproximarnos a ellos. El “magnetismo” humano con el doliente. Muchas cosas, me lo paso muy bien trabajando. Y en los dos niveles, me hace feliz cuando salen adelante esas cosas que “todo-el-mundo” te ha dicho y repetido que no se puede, que es imposible, que no lo intentes. Eso me provoca una sonrisa casi permanente.

  • ¿Cuál es tu visión de tu futuro?

Tanto la vida personal cómo la profesional está sufriendo un cambio muy brusco por la pandemia. El contacto físico ha desaparecido y nos comunicamos a través de máquinas. Tardaremos en acostumbrarnos pero auguro que, sean cómo sean nuestras relaciones, aprenderemos a mantener nuestros afectos, a hacer nuestro trabajo, a seguir buscando con sana curiosidad.

Y ahora vamos a céntranos en el primer artículo que se publico en el mundo sobre las manifestaciones cutáneas de la Covid-19 en el British Journal of Dermatology y del cual eres tú la primera autora: Classification of the cutaneous manifestations of COVID‐19: a rapid prospective nationwide consensus study in Spain with 375 cases que es el resultado del Estudio “Covid-Piel”. Este trabajo descriptivo en el que participan más de 100 dermatólogos a nivel nacional, cuenta con la asesoría de la Academia Española de Dermatologia y Venorología (AEDV) y el respaldo de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), el registro de la plataforma europea Emcepp y el Comité de Ética de la investigación.  Esto ya es un super logro poner a tantos profesionales e instituciones de acuerdo!

Pero su contenido fue todavía más novedoso, era el primer consenso nacional de expertos publicado con las manifestaciones cutáneas de la Covid-19, cuyo objetivo no era solo semiológico de mostrar patrones de estas manifestaciones, si no que además, éstos permitieran asociar las  características específicas de los pacientes, evaluar su situación clínica y establecer su pronóstico. Como ha dicho la propia Cristina en una entrevista en Redacción MédicaEstablece un criterio científico del Impacto de los síntomas cutáneos en el diagnóstico y evolución de la infección.[1]

Una magnifica presentación de este artículo podéis verla en el Webinar realizado por AEDV con Cristina Galván, el 7 de mayo titulado Lesiones Cutáneas y Covid-19.

También vais a poder obtener más información sobre este artículo en los siguientes enlaces:

Tras  su publicación el trabajo  ha tenido un gran impacto en la comunidad científica a fecha de hoy, ocupa el 2º lugar como artículo más consultado en su prestigiosa revista con 1.600 menciones Altmetrics (87 medios comunicación, 1177 tweets, 9 blogs…), con 393 citas en Google Académico , 557 en Mendeley, 269 en Dimensions, 105 citas dentro del Archivo PMC,  con tres respuestas a este artículo, y la publicación de otros trabajos relacionados en las revistas Dermatologic Therapy, Anales Españoles de Pediatria y una editorial en las Actas Dermosifilográficas.

altmetrics del artículo a 29 de Octubre 2020

El artículo Classification of the cutaneous manifestations of COVID‐19: a rapid prospective nationwide consensus study in Spain with 375 cases ha sido un estudio maratoniano que se ha realizado en muy poco tiempo y con la participación en un gran volumen de participantes.

  • ¿Cómo habéis logrado en tan poco tiempo compartir conocimiento, consensuarlo y trabajar en una comunidad nacional de dermatólogos con un carácter flexible, colaborador y fluido?

Cuando la pandemia empezó a acercarse, los dermatólogos empezamos a ver diferentes alteraciones cutáneas, sorprendentes o repetitivas, en pacientes afectados o en personas  sin diagnóstico COVID-19. Teníamos la necesidad de entender el significado de lo que estaba sucediendo. Si, como pasa en otros, este virus tiene un lenguaje en la piel, necesitábamos poder interpretarlo.

Buscando información en las mismas fuentes, conocí a Alba Catalá, una dermatóloga joven de Barcelona. Teníamos la misma inquietud, ninguna pereza y nos pusimos en marcha. Elaboramos un protocolo y solicitamos todos los permisos de investigación.

Pero solas, no podríamos llegar a ningún sitio. Buscamos el apoyo de la Academia Española de Dermatología. Su unidad de investigación se puso a nuestra disposición y el departamento de comunicación desplegó todas sus armas para que nuestro llamamiento llegara de forma amable y animosa a todos los dermatólogos del país y a la población general. Teníamos muchas ganas y creo que supimos contagiarlas, tanto a las sociedades científicas, como a nuestros compañeros, cómo a la población general. Para obtener significación estadística, necesitábamos 60 casos. Cuando terminaron las dos semanas de recogida de datos, tras eliminar todos los que no cumplían de forma estricta los requisitos, 375 pacientes fueron incluidos. Tengo que decir que uno de los requisitos de inclusión era tener diagnóstico COVID-19 por criterios clínicos de European CDC o tener PCR positiva, prueba a la que en ese momento, contados pacientes tenían acceso. De no haber sido así, los casos incluidos hubieran sido más del doble.  Todo un éxito de colaboración.

  • ¿Cómo habéis dividido el trabajo en la gestión del proyecto, la creación del Consentimiento Informado, cuestionarios, archivo, difusión, etc?

Tras elaborar todos los documentos del protocolo, habilitamos una “nube” para recogida y almacenamiento de datos y un correo electrónico desde donde estuvimos, diría que 24 horas al día, a disposición de los eventuales comunicadores. El primer día, en mi email había 1.000 mensajes. Un dermatólogo de Canarias, Gregorio Carretero, se unió al equipo. Entre los tres, dábamos respuesta a los mensajes, revisábamos los datos, hacíamos seguimiento para que nada faltara y preparábamos todo para que el estudio estadístico iniciara inmediatamente tras el fin de recogida de datos. En los casos en los que el paciente se ofrecía directamente para el estudio, tras seleccionarlo por criterios de inclusión, lo derivábamos al dermatólogo mas cercano que estuviera dispuesto a colaborar. Se habían ofrecido en todas las áreas de España. También hacíamos así cuando lo presentaban médicos de otras especialidades u otro personal sanitario. Se trataba de un estudio muy dermatológico, y queríamos que la descripción de lesiones la hiciera un especialista. En los casos derivados por un dermatólogo, el especialista subía a la nube los consentimientos, documentos, cuestionarios y fotos, requeridos en el protocolo. Comprobábamos los datos, solicitábamos completarlos si era necesario y los organizábamos. Cada uno estaba mas implicado en una faceta. Yo mantenía la relación con las sociedades, pacientes y dermatólogos y organizaba las fotografías de donde salió el álbum publicado como anexo, Gregorio comprobaba los requisitos necesarios para inclusión de datos y trataba de conseguir los que faltaran y Alba hacía mucho más trabajo informático, como subir los datos de las encuestas. A los dermatólogos más implicados , les encargábamos muchos casos de los que llegaban por email. La unidad de investigación vigilaba y aconsejaba para que todos los pasos estuvieran bien dados. Se trataba de una auténtica maquinaria perfectamente engranada.

  • ¿Cuál ha sido la mayor dificultad que os habéis encontrado para el consenso de los patrones con tantos expertos?

Si hablamos de dificultad, la mayor, sin duda, ha sido la lucha contra el “no-se-puede”. A veces, tristemente, desde los ámbitos más cercanos. Date cuenta que estábamos en una situación de pandemia, con un exceso de trabajo no comparable a ninguna otra situación y con restricciones de acceso al paciente que dificultaban mucho la necesaria firma de consentimiento informado o la toma de fotografías. Todo lo que entra en la habitación del paciente COVID-19, ya no sale de allí. La cámara de fotos y el folio del consentimiento tampoco… Nos adelantamos a esta dificultad contratando una lineal de teléfono (era un gasto muy asumible) y abrimos la cuenta de whatsApp “CovidPiel”. Recomendábamos que las fotografías de las lesiones y del consentimiento firmado, se tomaran con el teléfono móvil del paciente y desde allí se nos transmitieran por email o whatsApp. Recuerda que estaban aislados de sus seres queridos y que se les recomendaba tener un medio de contacto electrónico son sus familiares. No encontramos ningún caso sin móvil o tableta.

Dadas estas dificultades, durante la pandemia, se ha considerado suficiente el consentimiento verbal para tratamientos fuera de indicación, para “salvar” la vida del paciente. Pero esto no aplica para un estudio de investigación, sin beneficio ninguno para la salud del paciente. Nuestro trabajo necesitaba el consentimiento escrito y archivable.

Centrándonos en el “consenso” que me preguntas. Realmente nuestro estudio no es un consenso. Es una descripción de patrones, a la que se llegó por un método de consenso. Los dermatólogos describieron y fotografiaron lo que veían. Al terminar la primera semana, mitad del periodo de recogida de datos, los tres dermatólogos del estudio y el director de la unidad de investigación de la academia de Dermatología, hicimos una revisión ciega (sin datos clínicos) de todas las fotos recibidas. Cada uno de los cuatro describía lo que estaba viendo: vesículas, habones, exantemas maculo-papulosos, púrpura…  Comparábamos nuestra decisión con la descripción clínica del dermatólogo que lo había enviado. En la gran mayoría de los casos coincidíamos. El caso quedaba archivado en su capítulo correspondiente. Una semana mas tarde, la noche que terminó la recogida de datos, volvimos a hacer lo mismo con el total delas fotos. Al terminar la sesión, comprobamos que, salvo casos aislados que salieron del estudio, todos estaban incluidos en cinco patrones, que fueron los que se describieron. Tras nuestro trabajo, es abrumador en número de publicaciones científicas al respecto y la gran mayoría, pueden incluirse dentro de esta descripción de cinco patrones. Esto no es así con el síndrome inflamatorio multiorgánico similar a Kawasaki. No llegó ningún caso en el periodo de recogida, ni en eses momento había sido alertado en ningún país.

  • ¿Cómo habéis logrado que nos se dispersara la energía y llegar rápidamente a unos resultados?

Nos sobraba motivación y los tiempos eran cortos. Nuestro objetivo primario era la descripción de patrones, y el secundario, analizar si los eventuales patrones se relacionaban con las variables que recogeríamos (edad, gravedad, momento evolutivo, tratamiento administrado…. ). Había que actuar rápidamente. Necesitabamos una recogida de datos lo más amplia y completa, y en el menor periodo de tiempo posible. Generar evidencia durante el pico de la pandemia. Si la piel iba a servir de ayuda, tendría que hacerlo en el momento necesario. Además de la motivación y de no tratarse de un estudio tedioso en el tiempo, el secreto estaba en el orden. No teníamos tiempo para hacer nada, ni deprisa ni a medias. El trabajo que teníamos delante había que pulirlo sin dejar flecos para después. El hecho de que la mañana siguiente, al fin de los 15 días de recogida de datos, el estadístico de la Academia de Dermatología pudiera completar el análisis, es la mejor prueba de que fue así. También te digo que ni en la más rabiosa juventud, he mantenido con tanta actividad y tan pocas horas de sueño durante 20 días seguidos. En casa me miraban con cara de susto y agachaban la cabeza… Ahora no entiendo cómo aguantamos. En ese momento sólo me sorprendía no sentir ni cansancio ni sueño.

La Dra. Galván durante su participación como experta en la OMS en 2019

La Dra. Galván durante su participación como experta en la OMS en 2019.

  • Como vuestro objetivo era ayudar con las manifestaciones cutáneas al pronóstico de la enfermedad, ¿Cuál va a ser vuestro recorrido para afianzar más esta meta?

El día que mandamos el estudio para publicación en acceso abierto, empezamos a redactar lo que antes de empezar sabíamos que sería imprescindible. Uno de los objetivos de la descripción de patrones era asentar la base sobre la que hacer estudios de causalidad y de correlación clínico-histológica. En un tiempo récord conseguimos muchas cosas, pero otras muchas se quedarían en el tintero, cómo la de investigar que, cómo y por que produce cada una de estas manifestaciones. El estudio MasCovidPiel, trata de analizar, en base a los patrones y con técnicas de histología, inmunohistoquímica e hibridación in situ, estos datos aún desconocidos.

  • Como tú dijiste en la Webinar “la Unión hace la fuerza” y este artículo te lo ha demostrado, podrías decirnos si vais a seguir por este camino comunitario en la investigación de la causalidad demostrada?

Desde el punto de vista personal, este estudio me ha enseñado cómo son las manifestaciones cutáneas de la COVID-19. Pero me ha enseñado cosas mucho más importantes, como la riqueza del trabajo conjunto y de la colaboración generosa de todos los estamentos. El éxito del estudio también me ha dado muchas satisfacciones, pero la mayor de ellas es precisamente el haberme sentido una parte más del equipo que ha conseguido subir la piedra a la punta de la pirámide. Ver tantas firmas juntas en la publicación. Comprobar cómo, aun en las peores circunstancias, si se quiere, si se puede. MasCovidPiel, en el que yo me he relegado a un segundo plano y está liderado por otra dermatóloga, ha nacido con este ánimo. Y en todos los foros en los que hemos tenido oportunidad, nos hemos ofrecido a colaborar con estas iniciativas de la misma manera que se ha colaborado en la nuestra. Espero mantenerme siempre en ese camino

Muchas gracia a la Dra. Cristina Galván por permitirnos conocerla un poco más y compartir con nosotros su experiencia que podíamos sintetizar en:

  • 1º Combatir el “no se puede” con el entusiasmo profesional, lleno de neuronas curiosas y proactivas.
  • 2º La asociaciones profesionales (Academia) como aglutinante del colectivo que facilita ayuda técnica y de gestión.
  • 3º Creación de equipos perfectamente engranados por la pasión, la colaboración y cooperación.
  • 4º El resultado: la creación de conocimiento útil para el colectivo, la sociedad y la salud de la humanidad. Con la recompensa de participar en el avance científico.

 

 

[1]Galván Casas C, Català A, Carretero Hernández G, Rodríguez-Jiménez P, Fernández-Nieto D, Rodríguez-Villa Lario A, Navarro Fernández I, Ruiz-Villaverde R, Falkenhain-López D, Llamas Velasco M, García-Gavín J, Baniandrés O, González-Cruz C, Morillas-Lahuerta V, Cubiró X, Figueras Nart I, Selda-Enriquez G, Romaní J, Fustà-Novell X, Melian-Olivera A, Roncero Riesco M, Burgos-Blasco P, Sola Ortigosa J, Feito Rodriguez M, García-Doval I. Classification of the cutaneous manifestations of COVID-19: a rapid prospective nationwide consensus study in Spain with 375 cases. Br J Dermatol. 2020 Jul;183(1):71-77. doi: 10.1111/bjd.19163. Epub 2020 Jun 10. PMID: 32348545; PMCID: PMC7267236.

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